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En México existe una cultura de la salud que data de nuestros ancestros prehispánicos y que se sostiene en la herbolaria, muchas veces conocida como “remedios caseros”, que por no tener pleno soporte científico se les ha estigmatizado.


Su existencia es innegable y la gran mayoría de los mexicanos hemos consumido, en mayor o menor medida, uno de esos remedios caseros que nuestra mamá, abuelita o tía nos ha preparado para mitigar alguno de los males que nos aquejaba.

  • Para malestares estomacales: Té de Yerbabuena, Té de Hinojo o alguna combinación de hierbas y flores que igual funciona.
  • Para la tos: Té de Hojas de higo, Té de flor de bugambilia y algunos etcéteras.
  • Para la garganta: Miel caliente con limón o Xoconostle asado.
  • Para bajar la fiebre: Té de borraja o Tomate verde (Tomatillo) asado, maserado con alcohol para ser untado en el estómago y extremidades inferiores.
  • Para curar heridas: Hierba del cáncer o Manzanilla perparadas en una infusión para ser aplicadas directamente en la herida.

Es cierto que la mayoría de los remedios citados nos los ha aplicado nuestra madre que en la mayoría de los casos lo único que tiene como prueba científica es la experiencia que a su vez su mamá o abuelita le transmitió y ella misma pudo constatar su utilidad en si misma, razón por la que sin una prescripción médica de por medio se nos administraba.

Hasta éste punto y quizás con mucha suerte es que la magia de los remedios caseros se ha dado y por eso puedo serguir escribiendo.

La industrialización

Posiblemente el simple echo de que los remedios caseros funcionen dentro de un ambiente familiar generó la inquietud de poner cerca de todas las personas los remedios de la mamá o la abuela y de ahí surge la industrialización de la magia en la forma de cápsulas, extractos, hierbas para té o comprimidos.

Hasta aquí parece que la magia sigue existiendo.

Los Productos Milagro

Dada la creciente necesidad de contar con soluciones fáciles y rápidas, el mercado se llenó de toda clase de productos que prometían curar casi todo tipo de enfermedad o malestar.

Es aquí en donde la magia se empieza a perder…

La proliferación de productos de todo tipo y presentación, combinado con la imperante necesidad de resultados rápidos, creó un mercado gigantesco que sólo prometía sin importar la eficacia o efectividad y con un flujo económico extraordinario y rápido hizo que la denominación de “Producto Milagro” fuera creada por las autoridades sanitarias queriendo referir a los productos que ofrecen tantas propiedades curativas en un solo producto que definitivamente tendría que ser milagroso para poder curar todos las enfermedades que dicen eliminar.

El fin de la magia…

Debido a mi actividad profesional, aún con la incomodidad que me generaba, estuve trabajando con un fabricante de suplementos alimenticios derivados de productos de la herbolaria y no puede evitar hacer varias preguntas incómodas.

Pregunta 1:

¿Se trata de productos milagro? R: No, son productos que funcionan cuando se consumen de manera responsable y siguiendo las indicaciones del propio producto.

Pregunta 2:

¿Entonces por qué su consumo se relaciona con efectos indeseables en el bienestar y la salud de quienes los consumen? R: Son productos hechos con ingredientes naturales, derivados de remedios caseros o de la herbolaria. La mayoría de la gente crea una asociación de lo natural con el echo de que no hace daño, por lo que al darse cuenta que el consumo le está ayudando a aliviar malestares, aumenta el consumo bajo la premisa de: “es natural y no me hace daño”; en consecuencia su organismo se intoxica por no poder procesar lo que se consumió en exceso. Esta es una de las razones por las que se ha “satanizado” la venta y consumo de los productos como los que fabricamos. La otra causa es la oferta desmedida de productos que sólo por vender y generar ingresos se ponen en el mercado de manera irresponsable.

Debo decir que después de 9 años la relación profesional persiste y personalmente he podido constatar que la observación que se me transmitió desde el inicio de ésta la he podido verificar con la documentación de dudas y consultas que vía correo electrónico, chat o llamadas telefónicas los consumidores nos han compartido.

En algún momento la pareja de un consumidor nos hizo una consulta indicándonos que todas las noches consumía 2 cápsulas de uno de los productos y que lo había venido haciendo desde hacía más de un año. La consulta se generó porque la persona que nos contactó pudo leer en las instrucciones de consumo que sólo se debe ingerir una cápsula cada tercer día.

Los remedios caseros y muchos de los productos de la herbolaria son consumidos en un 99% no por prescripción médica sino por recomendación personal de un familiar o amigo pero llegar a extremos como el que arriba se describe es lo que provoca más daños que beneficios a la salud y confirma lo que en algún momento se me transmitió como observación.

Mis conclusiones

  1. El mercado está lleno de todo tipo de productos que ofrecen aliviar diferentes males y malestares en uno: de esos se debe desconfiar más que de otros.
  2. Así como los remedios caseros, éste tipo de producto no puede ni debe ser integrante permanente de nuestra dieta diaria, razón por la que si en un tiempo razonable no se logra obtener el beneficio que se busca -aún cuando no se observe ningún efecto secundario- el consumo debe dejarse a un lado para evitar generarnos más daño que el malestar que nos trajo al consumo de los mismos y se debe consultar a un profesional de la salud.
  3. En la mayoría de los casos, si no se cambia de hábitos, aún con el consumo de éste tipo de productos no obtendrás beneficios.

Por último; me gustaría sabe qué piensas al respecto ya que creo que es un tema que da para más…

 

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Naturalizado regio. Esposo, Padre y Profesional en Telecomunicaciones, Web y Digital Commmerce. Eterno aprendiz.

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